TALENTO [787] Alina de Lourdes Luciano

Alina de Lourdes Luciano
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Tiempo de lectura 4 minutos
Foto por Ramón “Toñito” Zayas. Suministrada.

Por Luis Echevarría

¿Dónde te criaste y qué fue lo que te impulsó al mundo de la fotografía periodista?

Nací en Santurce, soy la mayor de cinco hermanos de una casa humilde. Era una niña bien tímida y me compré una cámara, pues como yo no hablaba la cámara hablaba por mí. Al terminar la escuela superior quería estudiar algo de periodismo y fotografía. En ese momento en 1976 comienza la escuela de comunicación en la Universidad de Puerto Rico, pero me llegó una beca en una universidad en Illinois con un programa de comunicaciones muy completo y me fui para allá. Tenía un profesor que había trabajado en El Vocero y consiguió que mi práctica del verano fuera fotografiando deportes en el periódico.  Al regresar trabajé en El Reportero fotografiando deportes e hice mi marca donde los “macharranes” del País me aceptaron. Cuando comencé a hacer fotoperiodismo en 1978 como estudiante, no había otras mujeres haciéndolo. En ese momento las mujeres fotógrafas en los periódicos se dedicaban hacer fotos para las páginas sociales, no hacían fotoperiodismo.

¿Sentiste presión por ser mujer?

Tenía que demostrar que era muy buena, porque tenía que mantener a la familia; por eso no podía fallar, y como era la pionera en el campo de ser mujer fotoperiodista en Puerto Rico, tenía que dar el ejemplo para que otras mujeres que vinieran después podían triunfar en esto, pero nunca sentí discriminación por ser mujer fotoperiodista, ni por ser pequeña. Me adapté al mundo laboral rápidamente, tuve la suerte de trabajar con gente que respetaba el trabajo de uno. Te diré que las fotógrafas que hay en Puerto Rico son excelentes, y es una pena que no les dan las mismas oportunidades que les dan a los hombres.

¿Debe existir algún límite ético en la publicación de fotografías/noticia?

Eso es algo bien personal y tiene que ver con el editorial de cada medio. Pero no sirvo para publicar una foto que vaya en contra de mis valores, no sirvo para eso. Pero sé de gente que sí lo hace, así que cada cual con su conciencia. Incluso, si tú tienes una ética personal que va en contra de tu medio y eres honesta contigo mismo, vas a seguir con tu ética. La mía es clara como el agua.  Yo tomo foto de cómo yo veo el evento y cómo lo vivo. Yo edito mi propio trabajo: no permito que nadie edite las fotos que entrego y nunca me han censurado una foto.

¿Qué momentos importantes han marcado tu vida profesional?

No les temo a situaciones peligrosas porque es parte del trabajo. Un momento dramático para mí, siempre será el desalojo de Villa Sin Miedo en 1980; fue la primera vez que viví las fuerzas de choque en acción dando palos a viejitos, eso fue una experiencia que me marcó muchísimo. Otro momento clave fue el de los Juegos Panamericanos de 1979. Las fotos deportivas han sido mis preferidas toda la vida, empecé haciendo deporte y ese es mi fuerte.  Otro fue dar clases; no tenía ninguna experiencia, pero con buenos consejos de amigos profesores lo pude hacer. No era la cosa técnica sino como podía transmitir la pasión de lo que yo hago. La etapa de Claridad ha sido importante, me enseñó que compañeros de trabajo de otros medios, y conociendo la falta de materiales del periódico, me ofrecían papeles, rollos, etc. Como no tenía que estar todo el tiempo en el periódico puede trabajar como “freelancer”, y me fue fácil la transición del análogo a lo digital.

¿Cuántos años llevas en esta profesión? ¿Has considerado hacer una publicación de tus fotos?

El 29 de junio de este año cumplí 43 años como fotoperiodista, sin contar los dos de estudiante. He considerado hacer un libro de mis fotografías que van a ser divididos en doce etapas, pero está lento, cuando me retire le meto mano “heavy”. Pienso retirarme del medio en unos cinco o seis años, pero no de la fotografía.  Ahora a cierta edad tomo las cosas con más calma y me cuido, entiendo que la vida mía vale más que una foto. Me gustan los lentes largos porque uno está “ahí”. La fotografía es un mundo cambiante, todavía sigo asistiendo a seminarios cada dos años a Nueva York. Siempre busco cosas que hacer que me motiven. He dado clase de fotografía a niños sordos que son comunidades muy marginadas y me han marcado mucho porque son niñas y niños muy talentosos. Quizás vuelva a dar unos seminarios ya que la pandemia ha bajado.

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