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Historia

El viaje en globo de Román Baldorioty de Castro en París | Parte II

Por 11 min lectura
Exposición Universal viaje en globo
Exposición Universal de París de 1867 del pintor Edouard Manet

Imagen: Exposición Universal de París de 1867 del pintor Edouard Manet.

Nota de redacción: Elsa Tió escribió en 2022 la primera parte de El viaje en globo de Román Baldorioty de Castro en París, como parte de la conmemoración del bicentenario de Baldorioty de Castro, quien fue seleccionado para representar a Puerto Rico en La Exposición Universal de París de 1867.

Una mente privilegiada, con una curiosidad inagotable, en constante disposición de aprender y experimentar, un hombre joven como Román Baldorioty de Castro, a sus 38 años, enamorado del progreso y el conocimiento no iba a dejar perder una oportunidad única, e irrepetible, como era sobrevolar sobre París y montarse en aquel vuelo histórico durante la Feria Universal de Paris en 1867.

Por ello, en el último capítulo de las “Memorias” el mismo Baldorioty nos lo dice, que se montó en un globo. Y desde allí observó “el grandioso espectáculo”. Elevémonos con él, para disfrutar de una vista única.  Primero, Baldorioty describe el ambiente del público en la feria esperando que despegue el globo: “El Globo gigante que Mr. Nadar ha construido a sus expensas, ha logrado que 200 mil espectadores llenen la vastísima plaza de los Inválidos; los bancos, las sillas, las ramas de los árboles, los balcones de las casas inmediatas y hasta los diques del Sena están poblados de gente”.

Con entusiasmo describe cómo se veía la muchedumbre desde los cielos y la sensación que sintió al elevarse. “En Globo las ilusiones ópticas, durante un momento son vertiginosas: si miráis, con fijeza y valor hacía el punto preciso de partida, os creéis inmóviles en el espacio, y veis descender con asombrosa rapidez, precipitación inmensa. El suelo, los hombres los árboles; las manzanas pobladas de bastos edificios, las torres puntiagudas, las cúpulas soberbias, el barrio populoso, la inmensa Ciudad se hunde a nuestras plantas, por una vertical sin fin… Pero la angustia de este vértigo opresor es poco duradera. En cortos segundos el globo se aleja del lugar de la catástrofe aparente, y nos lleva a una región de equilibrio en peana del hombre”.

Baldorioty, anticipó el futuro “desde la mansión silenciosa de las nubes” y dijo claramente que el hombre iba a dominar la técnica para poder volar: “Pronto, muy pronto, se consumará en el tiempo y aparecerá ese hombre para la navegación aérea, como apareció Fulton para la navegación marítima. No lo dudéis, el hombre que ha de reunir los elementos dispersos de la aerostación está próximo a llegar un poco más de estudio de la atmósfera sobre la atmósfera misma, un nuevo giro a las aplicaciones eléctricas”.

Al conocer la experiencia la encontró segura cuando afirmó: “No lo dudéis un paseo en globo es hoy más cómodo y rápido que una vuelta por la bahía: el rumbo es fortuito, independiente de la voluntad, es cierto. Pero los medios de tomar la tierra ó de evitar en las regiones superiores la tempestad, son seguras… dejemos la tierra y lancémonos atrevidamente por los aires; visitemos las tristes soledades que sorprendieron al ilustre Gay Lussac en la mansión silenciosa de las nubes y turbemos el reposo de las regiones superiores”.

Oportuno mencionar un testimonio de corroboración que confirma y prueba que no solo se montó en un globo, ese momento sabemos que significó para Román Baldorioty, una experiencia “espiritual”.

El periodista Sebastián Dalmau Canet, deja constancia de ello en conversación que tuvo con el propio Baldorioty. Y describe en su libro cómo Román se transfiguraba de emoción al contarle a sus estudiantes, su experiencia en aquel viaje tan real, como emocionante: “¡Había que verlo hablar de aquella memorable jornada, que según decía el mismo, dejó un recuerdo, una impresión profunda en su espíritu! ¡Cómo se transfiguraba su rostro, como brillaban sus ojos, como salían de sus labios expresiones y conceptos magistrales!… Entonces. Baldorioty se cruzaba de brazos y contemplaba la tierra”.

Román Baldorioty también elevo sus ideas…

Román Baldorioty de Castro viaje en globo
Baldorioty no se limitó a describir esa novedosa y maravillosa sensación de elevarse por los aires. El científico que explicó detalladamente el funcionamiento de la nueva tecnología le dio paso al humanista y aprovechó para elevar sus ideas.   

A Baldorioty le preocupaba el hombre de carne y hueso, los desvalidos, y es muy crítico con el trato dado a los presos y combate la pena de muerte en esa época: “La ceguedad del entendimiento no es menos digna de conmiseración, que la ceguedad de los ojos. La pena de muerte, en materia política está ya juzgada; es el asesinato jurídico a sangre fría, impuesto por el vencedor al vencido, el día después de la batalla. En general la historia nos enseña que, a estos actos de crueldad, la conciencia humana responde con la apoteosis de la víctima y con la idolatría de la opinión vencida».

«Si, los Tribunales son falibles, si su misión es de reparación y de justicia, ¿cómo revocarán esta pena irreparable, cuando se demuestre la inculpabilidad del reo aparente, que la ha sufrido? la sociedad debe convertir un día a nuestros reos de muerte, en hombres arrepentidos, hará hombres útiles, en lugar de cadáveres Creo firmemente, que caminamos con seguridad hacia los sistemas penitenciarios, purgados de los peligros de la locura y enervación”. (Memoria de Puerto Rico Exposición Universal de Paris en 1867).

Su condena a la pena de muerte fue contundente al entender que se trataba de un asesinato jurídico y a sangre fría. Su preocupación como educador, sobre la condición física y la salud moral del pueblo, eran para él asuntos indispensables para alcanzar el progreso económico. Por eso uno de los temas que aborda es la filosofía del trabajo y la necesidad de formar una sociedad más justa.

Los temas sociales y políticos, la necesidad de la restitución justa al obrero. La reintegración moral del trabajador para alcanzar los más nobles beneficios sociales. Además del progreso que se le debe a los hijos de los obreros y, abunda sobre las Sociedades Cooperativas para promover clases laboriosas. De este modo podrían adquirir la propiedad por medio del trabajo. Comprendía la plena satisfacción de que el trabajador consiguiera habitación para su familia como resultado de sus esfuerzos. Pero advertía que era difícil para el jornalero alcanzar esos resultados con un jornal tan miserable. La semilla de la justicia social la plantó Baldorioty. Defendía la necesidad de la restitución justa y la reintegración moral del trabajador para alcanzar los más nobles beneficios sociales.

Estas Memorias, tienen muchas lecturas de valor para ingenieros, historiadores, educadores, y creadores para los puertorriqueños. Baldority puede detallar cómo un científico; conversar como un filósofo; esbozar el pensamiento de los antiguos sabios de Grecia y Roma como un historiador. Además, reflexiona con espíritu crítico como un sociólogo sobre los problemas que atravesaba Europa, Asia, África, América del Sur y del Norte en su época. Sin dejar de describir con lujo de detalles los inventos novedosos que deslumbraban al mundo a finales del siglo XIX. Baldorioty describe los progresos alcanzados a través de las épocas: del carro tirado por bueyes, al rail. También reflexiona sobre la débil corteza de la tierra, lo inmensas que son las cavernas bajo nuestras plantas. Su comprensión del mundo era profundo, su visión ética lo lleva a preocuparse por la salud moral del pueblo.

Sobre Latinoamérica…

Sobre Latinoamérica afirmó: “En el año 1810 aspiraba Venezuela a la libertad en el nombre de la Filosofía, México en nombre de la religión, Chile a impulsos del masonismo: Bolívar, Hidalgo y San Martín eran con sus escasos amigos, el cerebro de toda la América de los meridionales, el pueblo seguía a ciegas estos prestigios, o los combatía con furor, sin comprenderlos. La guerra civil debía devorar varias generaciones antes que la antorcha de la libertad alumbrara… Y más adelante, a juzgar por la fuerza expansiva de la democracia y por la manera con que ya en nuestros días se entiende, se practica la Federación de los pueblos, no nos parece temeridad pensar que para aquella época, no haya en todo el vasto continente más que una sola, grande, libre poderosa nación”.

Baldorioty preocupado por la condición física y moral de los pueblos, ofrece su análisis sobre la crueldad en la historia entre Roma y Grecia…

María del Rosario

“¿Cómo es que los pueblos de la antigüedad, que tan grandes cosas hicieron, no nos han dejado ningún monumento por la condición moral del pueblo, un movimiento humanitario? ¡Imposible!

Ellos no sentían en sí las fuerzas portentosas de la caridad, ni comprendieron nunca la idea filosófica, económica que encierra en sus entrañas el trabajo. Roma para los adoradores de la fuerza. La monarquía de su tiempo heroico empieza bajo los funestos auspicios de la sangre de Remo derramada por la mano fratricida de Rómulo y acaba por el suicidio de Lucrecia, violada por la incontinencia de Tarquino, tal es el resumen moral de este pueblo; la sangre y la violencia oscurecen desde la cuna sus potencias, en su virilidad, bajo la república, es implacable y cruel con la especie humana. Los grandes hombres que nos han transmitido no hacen vibrar jamás las fibras del corazón.

Paulo Emilio, aquel guerrero filósofo y melancólico, que se enternece con noble elevación sobre las tumbas y que arenga a sus legiones con pureza y majestad acerca de las vicisitudes humanas es el mismo Paulo Emilio que entrega al saqueo setenta ciudades en Macedonia y reduce a la esclavitud a ciento cincuenta mil Epirotas. Catón aquella virtud áspera, extemporánea y sublime de la época, clama Cartago y nos parece oír un rugido salvaje del pueblo romano, cuyo corazón feroz anhela sojuzgar al mundo. Era preciso que los hombres llegaran a comprender el doloroso y fecundo sacrificio del Calvario, era preciso que la voz del amor penetrara en el corazón de la humanidad.

Y prosigue: Sóphocles nos mantiene siempre entre la angustia del terror, rara vez conmueve nuestra ternura, la burla de Aristóphanes envenena o mata y la humanidad paga en sus manos, claramente, la risa cruel que la engaña. Sus historiadores narran admirablemente, pero son impasibles, cual, sino conocieran el dolor moral, sus líricos embriagan el ánimo, en el amor o lo enardecen en los combates, pero no cantan jamás ni los dolores, ni la alegría de la humanidad, tampoco nada encontraréis que os revele un sentimiento universal, cosmopolita.

En vano busca Sócrates a Dios, al alma y a la verdad; lejos de comprenderlo, su tiempo se escandaliza, de tanta temeridad, y el Areópago de la sabia Atenas, Sanhedrin de la época, extingue el soplo de una sentencia inocua, aquella luz viva que ofusca y ofende. En vano graba Platón con rasgos inmortales los caracteres indelebles del justo sobre la tierra. Así es en vano pinta con los colores de la verdad y de la vida, el cuadro seductor de la felicidad moral del hombre. En vano en fin clama desde el hondo de sus entrañas y denuncia el mundo de aquella caverna sombría y prolongada, triste habitación de la inteligencia. Donde el hombre es una sombra, la verdad una quimera, y el bien una ilusión inaccesible.

¿Quién podía escuchar su voz sublime y ayudar a mejorar la condición moral y física del hombre?  Quién, cuando Aristóteles, la cabeza más fuerte de la época, tenía el corazón tan endurecido hasta el punto de prescribir en su Politics como regla perfecta de conducta, «que el amo debía enviar el esclavo a beber en el río con las bestias». Ocioso y cruel por educación y por oficio pide a voces en plazas públicas, pan y matanzas”.

Estamos ante una exposición, que como Baldorioty describe: “es un hecho tan grandioso. Tan complejo y eficaz, que no le es dado a ningún hombre agotarlo en la narración. Desde su sentido de excelencia criticó con pesar el Pabellón de Puerto Rico y “la inculta presentación de nuestras excelentes maderas, superior a otras, pero mal presentadas.”

Estas memorias son un caleidoscopio inagotable de información. Apenas he rozado algunos temas, pero celebremos al patriota. El que, al ver desde los aires a París, interpretó el mundo en que vivía desde una mente privilegiada, con un corazón íntegro, compasivo y luchador.  Dominaba todos los temas. Pero también se evidencia su pensamiento liberal, adelantado a su época. No creo exagerar si afirmo que ha sido el hombre más culto que ha dado está tierra. Baldorioty como representante de Puerto Rico en París, puso el nombre de Puerto Rico en alto. No solo al montarse en el globo, sino porque nos sigue elevando con sus ideas y con ella a todo un pueblo. Pero para eso había que tener grandeza.

Fue reconocido en su tiempo, por el intelectual dominicano, Federico Henríquez y Carvajal, (1848-1952) que lo llamó “El Hombre Histórico”. Además de que escribió: “Don Román Baldorioty de Castro fue otro hombre –fue un hombre–Hombre. No ya sólo de su época, sino, en ciertos aspectos, y enmarcado en su ambiente, hombre por encima de su época. En el terreno estricto de su cultura, en una isla, sola, pero libre, en aquel tiempo huracanado. En medio de un rincón de retórica, de leguleyería, de Eclesiastés sin digerir, sin enciclopedia de cuarta mano. Se levanta señera la roca, firme de su cultura, ajustada a rigurosas disciplinas científicas”.

Si la educación fue su vocación, su misión fue su patria. Nunca dejó de educarnos y de luchar por mejorar las condiciones sociales, culturales y políticas del país.

 

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Elsa Tió

Sobre el autor

La poeta puertorriqueña y defensora de la cultura y la lengua española, presidió el Pen de Puerto Rico Internacional, y ha recibido en dos ocasiones, el Premio Nacional de Poesía que otorga el Instituto de Literatura Puertorriqueña. Sus escritos han incluido semblanzas de Don Román Baldorioty de Castro y de Lola Rodríguez de Tió.

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