Por Luis Cordero Santoni
La temporada pasada de vacaciones, tuve el placer de visitar a Luis Román, un maestro tallador de madera que se instaló en Rincón hace aproximadamente una década. Conocí a Luis a principios de la década de 2000 en Nueva York, donde formamos parte de un colectivo de artistas que compartían la visión de promover y vender artesanías en El Barrio, sector conocido como Spanish Harlem.
Nuestros caminos se cruzaron nuevamente el año pasado cuando lo visité a él y a su esposa Celia, en su casa. Para mi sorpresa, Luis me reveló un tesoro extraordinario: una colección de figuras de los Tres Reyes Magos talladas hace 150 años. Algunas piezas eran reliquias de su abuelo, mientras que otras provenían de los abuelos de Celia. Estos artefactos invaluables no solo tenían un profundo valor sentimental, sino que también sirvieron como modelos para la artesanía de Luis. Había estudiado meticulosamente la madera, los colores y las técnicas de construcción, utilizándolos para perfeccionar su propio arte.
El taller de Luis es un santuario de creatividad, repleto de herramientas, virutas de madera y proyectos sin terminar. El aire está impregnado del aroma terroso del cedro y la teca, un testimonio de su dedicación a su oficio. Su obra a menudo celebra la herencia puertorriqueña, especialmente a través de representaciones de los Reyes Magos y la vida del jíbaro o del agricultor rural. Los Reyes Magos tienen un significado cultural especial en Puerto Rico, y se celebran cada 6 de enero el Día de los Reyes Magos con desfiles, música y fiestas. Tradicionalmente, los Reyes Magos se representan con una figura negra y dos figuras blancas, un detalle que Luis incluye fielmente en sus piezas.

Una de sus obras más impresionantes es un gran diorama de una carreta de caña de azúcar tirada por bueyes. El nivel de detalle es extraordinario, desde las tablas texturizadas de la carreta hasta las expresiones realistas de los bueyes. Incluso la parte inferior de la carreta revela una artesanía increíble, con ejes funcionales, refuerzos de metal y cables de cuero que guían a los bueyes. Este diorama, casi de tamaño natural, captura la esencia de la vida rural de manera tan vívida que podría usarse como utilería cinematográfica.
Luis ha creado varios dioramas de este tipo; uno de ellos permanece en su casa, mientras que otros se han vendido por precios bien merecidos. Su atención al detalle se extiende a cada aspecto de su artesanía. La dureza de las maderas que utiliza, como el cedro, la teca y el preciado ébano, afecta tanto al proceso de tallado como al valor final de la pieza. El ébano, importado de África, es especialmente costoso, pero permite lograr detalles exquisitos.
Luis Román es un perfeccionista en lo que respecta a sus herramientas. Mantiene sus cuchillos de trinchar afilados como navajas, utilizando una máquina de afilar en su taller e incluso reutilizando cuchillos de acero alemán para adaptarlos a sus necesidades. Una vez me mostró la importancia de sostener el cuchillo correctamente, infundiendo vida a la madera con cada corte preciso.

Durante mi visita, mostró caballos de madera en miniatura tallados para completar algunos juegos de Reyes. Estas pequeñas creaciones demostraron su versatilidad y profundo conocimiento de diferentes maderas, cada una seleccionada cuidadosamente por sus propiedades únicas. Luis a menudo hace malabarismos con varios proyectos a la vez, asegurándose de que cada pieza refleje la esencia de su material. Una vez que termina de tallar, Luis termina sus piezas con pinturas acrílicas vibrantes. Crear un juego de Reyes Magos puede llevar semanas o incluso meses, según la complejidad del diseño. Aunque está jubilado, Luis tiene una lista de proyectos pendientes y un suministro generoso de materiales. Es posible que algún día vuelva a vender sus creaciones artesanales y comparta su arte con el mundo una vez más.
Visitar a Luis Román me recordó la profunda conexión entre la tradición y la artesanía. Su trabajo no es solo una celebración de la cultura puertorriqueña, sino un testimonio de la belleza atemporal del arte artesanal.




