El Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) inauguró en la Galería Church’s, la exposición Terruños: cerámica y fotografía de la colección del Museo de Arte de Ponce, que presenta una selección de obras del Museo de Arte de Ponce (MAP) bajo la curaduría de Juan Carlos López Quintero del MAPR. Esta muestra forma parte de la colaboración establecida entre ambas instituciones desde 2022, dentro de su acuerdo como entidades acreditadas por la American Association of Museums (AAM), con el fin de fortalecer el intercambio cultural y los estándares museológicos.
La exposición reúne piezas de cerámica y fotografía que reflexionan sobre la noción de territorio —físico, emocional y simbólico— y las distintas maneras en que los artistas exploran la pertenencia, la memoria y el arraigo.
En un recorrido brindado a este medio, López Quintero explicó que en un principio consideró incluir las obras maestras más reconocidas del MAP, pero optó por una propuesta distinta y contemporánea, enfocada en la reflexión conceptual, más que en la cronología o la fama de las piezas.
“Ha sido un privilegio adentrarme en la colección del Museo de Arte de Ponce para investigar y seleccionar las obras que conforman esta muestra. Entre ellas se destacan las fotografías de Jack Delano, que revelan la esencia profunda de un territorio, y las de Héctor Méndez Caratini, que capturan las huellas de nuestros antepasados”, expresó el curador, quien también resaltó las obras en cerámica producidas en talleres como Estudio Caparra, Galería Manos y Casa Candina, entre otros.

Terruño: un diálogo entre la cerámica y la fotografía…
Desde hace un tiempo, el curador ha seguido de cerca el trabajo de los ceramistas, con quienes ha colaborado en diversas exposiciones, al igual que con fotógrafos. A lo largo de esa experiencia, ha observado la manera en que ambos grupos de estos artistas abordan los temas vinculados a la identidad y la nación puertorriqueña y difieren notablemente de la de pintores y escultores. Tanto la cerámica como la fotografía, asegura, poseen una sensibilidad particular que las distingue.
“Se me ocurrió que estos dos lenguajes sería interesante ponerlos juntos y ver cuál es el resultado de esta constelación de sentidos; colocar cosas supuestamente dispares que, al ser así, crean un nuevo concepto. De ahí surgió la idea del terruño. La palabra terruño viene del latín terra. Puede significar varias cosas; tiene un sentido muy amplio, casi metafórico. Puede referirse a una masa de tierra compacta, a una comarca, un terreno o incluso al país natal —mi terruño—”, expresó el curador del MAPR.
Esa noción de terruño evoca, por un lado, el acto de aferrarse a la tierra, de echar raíces y establecer pertenencia. “Me parece que la idea de terruño podría, en cierta medida, sustituir a la de identidad, de la que tanto se ha hablado. Y no solo en Puerto Rico… terruño podría ser una palabra más abarcadora, más generosa”, añade.
El trabajo de Jack Delano invita a reflexionar…
Uno de los artistas que llevó al curador a pensar en el significado de terruño fue Jack Delano. El fotógrafo llegó a Puerto Rico en 1941, enviado por la Farm Security Administration (FSA) para documentar las Islas Vírgenes y la Isla. En 1946 decidió establecerse definitivamente en Puerto Rico, donde residió el resto de su vida.
Delano venía del sur de Estados Unidos, donde había retratado comunidades afroamericanas y campesinas. Sin embargo, al llegar a Puerto Rico quedó profundamente impactado: “Lo que vio fue pobreza extrema, pero también una calidad humana extraordinaria. La gente lo abordaba, lo invitaba, le ofrecía lo poco que tenía”, resalta López Quintero.

Delano buscó captar la unidad entre las personas y su entorno: los rostros y el paisaje formaban un solo cuerpo. Mientras caminamos la muestra, López Quintero añade sobre la fotografía de una niña en un campo cerca de Caguas: “Uno de sus retratos más conocidos demuestra esa fusión —ese rostro es un paisaje—. En Puerto Rico encontró lo que los fotógrafos de su tiempo no tenían: una verdadera comunión entre el ser humano y la tierra”.
Fotografías de Héctor Méndez Caratini…
López Quintero explica que el fotógrafo Héctor Méndez Caratini, entre 1975 y 1995, creó un portafolio con el nombre Petroglifos de Borinquen. Aquí, Caratini asumió el desafío de localizar y retratar las huellas duraderas de nuestros antepasados, huellas taínas y petroglifos. “Es una operación muy interesante porque en este caso es un registro de los petroglifos, pero en muchos casos se trata de un paisaje. Las piedras y petroglifos tienen una relación directa con el paisaje, la luz y la sombra. Son oscuras porque te mandan a ese pasado que no tenemos totalmente claros”.

7 ⅞ × 7 13⁄16 in. (20 × 19.9 cm). Museo de Arte de Ponce. The Luis A. Ferré Foundation, Inc.
La cerámica…
Desde la década de 1960, talleres como Estudio Caparra, Galería Manos y Casa Candina impulsaron la creación de cerámica escultórica en Puerto Rico. Uno de sus principales exponentes, Jaime Suárez, se inspiró en el poema Topografía de Luis Palés Matos para desarrollar sus “cerámicas-paisaje”, obras con una profunda connotación ecológica. Suárez advertía ya el deterioro del paisaje y lo transformó en materia artística.

En el caso de Ivonne Colom, su obra Vasija-paisaje 2 refleja una preocupación por la tierra y sus procesos, pero también evoca un retrato simbólico: un diálogo entre el territorio y la identidad personal.
Por su parte, Mari Gamundi presenta sus Envases, piezas que remiten tanto a las cenizas como la tierra, concebidas como depósitos de memoria y materia. En ellas, el terruño se manifiesta como un concepto profundamente arraigado, compartido por ceramistas y fotógrafos por igual.

No se puede generalizar…
El curador de la exposición aclara que no todos los ceramistas ni fotógrafos abordan los temas de la misma manera. En contraste —explica—, muchos pintores que han tratado la identidad nacional lo han hecho desde una postura abiertamente política. “Si vemos el caso de Rafael Tufiño o Lorenzo Homar, sus mensajes están claramente definidos en ese sentido”, señala.
“No estoy diciendo que estos artistas no tengan su propio concepto de país, pero los ceramistas y fotógrafos buscan otra cosa: ese terruño, y eso me parece maravilloso. No se trata de crear diferencias ni de restar mérito a los pintores, pero cuando uno observa esta exposición con detenimiento, descubre una poesía profunda. Eso me parece más importante que los datos históricos. Al reunir estas piezas, surgió naturalmente la idea de la tierra y la localidad”, expresó López.
Por otra parte, la obra de Cristina Córdova representa la evolución del trabajo escultórico iniciado por los pioneros de la cerámica artística en Puerto Rico. En Vigilante, la artista lleva ese discurso un paso más allá: no hay duda de que estamos ante una escultura cerámica, pero su ambigüedad invita a múltiples lecturas.

Sus pies y manos aluden al acto de “echar raíces”, mientras que la figura, con mirada enigmática y piel cobriza, evocan lo local y lo ancestral. Córdova aborda también la migración y la pertenencia, reflejando la tensión del individuo desplazado que sigue vinculado a su terruño.
“Esta pieza me pareció un cierre perfecto —explica López Quintero— porque invita a pensar en la diáspora, en ese ciudadano que, aún lejos, recrea su país. El tema del terruño es más poético y amplio que el de la identidad; no busca delimitar, sino abrir espacios para la reflexión y la emoción. La tierra tiene esa capacidad de hablarnos desde muchos puntos de vista”.
A preguntas sobre qué se siente haber sido invitado a organizar esta colección y qué representa para él cómo curador, López Quintero expresó: “Para mí fue un honor trabajar con una colección tan importante; representó un gran reto y, al mismo tiempo, una oportunidad invaluable en mi carrera. Estoy profundamente agradecido al equipo del Museo de Arte de Ponce por su colaboración”. Además de la gratitud, destacó la importancia del montaje: “…la museografía fue clave. Con Miguel Torres mantuvimos muchas conversaciones para alinear el concepto, y cada pieza fue seleccionada y ubicada con sumo cuidado”, finalizó López Quintero.

Expresiones institucionales…
Sobre esta exposición, Marcos Montero, director ejecutivo interino del Museo de Arte de Ponce expresó: “Esta exposición, primera curaduría realizada por el equipo del Museo de Arte de Puerto Rico con obras del Museo de Arte de Ponce, es una invitación a descubrir nuevas miradas sobre nuestra colección y a propiciar diálogos que trasciendan a nuestros equipos de trabajo para encontrar su mayor resonancia en los visitantes”.
Por su parte, la directora ejecutiva del Museo de Arte de Puerto Rico, la Dra. María Cristina Gaztambide, destacó que Terruños es el resultado tangible de una alianza que trasciende la colaboración institucional: es un ejercicio de confianza y de diálogo entre equipos que comparten una misma vocación por el arte y por el compromiso comunitario. Desde el MAPR celebramos esta oportunidad de trabajar junto al Museo de Arte de Ponce en una muestra que reafirma tanto la dignidad y el tesón de nuestra gente como la belleza de nuestra tierra”.

Para más información acerca del calendario de programación educativa de Terruños, visite las redes sociales de ambos museos (@museoarteponce, @museomapr), y en las páginas web, www.museoarteponce.org y www.mapr.org. El Museo de Arte de Puerto Rico está localizado en la Ave. De Diego #299 en Santurce y abre al público de miércoles a sábado, de 10:00 a.m. a 5:00 p.m., los jueves con horario extendido hasta las 8:00 p.m. y con entrada libre de costo, y los domingos de 11:00 a.m. a 5:00 p.m.


