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martes, julio 14, 2020

Jose Gualberto Padilla: defensor del pueblo

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Por: Elsa Tió

Imagen: Etiqueta ron El Caribe.

Jose Gualberto Padilla conocido por su pseudónimo «El Caribe” por su famosa «tiraera» titulada: «Para un Palacio un Caribe», lo convirtió en su época en el defensor del pueblo.

Nace nuestro poeta José Gualberto Padilla, en San Juan un 12 de julio de 1829 en la calle O’Donell, esquina San Francisco, frente a la Plaza Colón del Viejo San Juan.

El doctor Cayetano Coll y Toste, (Arecibo, 1850 – 1930, Madrid) lo retrata de la siguiente manera: “Era un hombre hermoso, alto, vigoroso, simpático, de cabellera rubia y mostachos rubios y retorcidos a lo galo, complexión fuerte, ojos verdes y chispeantes… Al poco tiempo de hablar con él, comprendíamos que teníamos delante un hombre de espíritu superior. Lo que llamaríamos hoy un súper-hombre. Vestía diariamente de drill blanco con levita de la misma tela y poseía un físico imponente y una pluma magistral y combativa…».

portada Para un Palacio un Caribe

Imagen: Portada del libro Para un Palacio un Caribe, Por: Elsa Tió. Disponible en la librería Norberto González y Amazon.

Manuel Fernández Juncos, nos invita a imaginar a Padilla como un poeta – jinete, cuando relata “No solía escribir en su mesa de estudio, como los demás poetas. Sus mejores versos los escribía en la soledad de los caminos, mientras viajaba. Tenía caballos propios, de muy cómodo y seguro andar, usaba unas monturas que le permitían ir en ellas cómodamente sentado. Y al salir de las poblaciones requería papel y lápiz, soltaba las riendas, y escribía los versos que acudían a su mente fáciles, robustos, intencionados y de admirable plasticidad.”

Los versos de la polémica titulada Para un Palacio un Caribe fueron y siguen siendo la historia apasionada de un desagravio.  Todo empezó en los albores del Grito de Lares cuando el Dr. José Gualberto Padilla, mejor conocido por su seudónimo El Caribe, nos defendió de los ataques y burla del poeta español Manuel del Palacio.


ARTE CAMPECHADA SIN FECHA CON #CEE(1)


El ensayista Antonio S. Pedreira escribió en la Revista Indice en 1929, en el centenario de su muerte “la poesía de Padilla representa la actitud defensiva, polémica, centrífuga…, es poesía de rabia y desesperación, escrita con el puño cerrado y los nervios de punta.” Sin duda alguna “El Caribe combatía el elemento peninsular que menospreciaba lo criollo puertorriqueño…” de ahí su famosa frase “los grandes sólo son grandes, para aquel que se arrodilla”.    En la mencionada revista también se confirma la influencia que ejerció El Caribe al afirmar, “…tuvo a su favor una vastísima cultura, múltiple y variada… A esta virtud suprema, unió Padilla su impresionante personalidad, temperamento sensibilísimo y un carácter de noble patriotismo, tan en relieve, que dejaba en todo su derredor una influencia admirable, que tuvo a veces, virtud de adoración “.

 Con sus versos guerreros, El Caribe defendió a los débiles: al jíbaro, a la mujer, al negro, al país. Como la dignidad y el valor ante la adversidad, no pasan de moda, es oportuno recordar algunos fragmentos de esta “tiraera” que ayudó a cuajar nuestra conciencia nacional.

Por eso al nombre de Patria 

Nuestro pecho se conmueve

Al ver que se le difama 

Toda nuestra sangre hierve

Que si manso corderillos 

También iracundas sierpes

Amamos a quien nos ama

Y odiamos a quien nos odia.

Tú dirás que me desmando, / yo diré que lo mereces, / que tú el agresor has sido, / tú el que osado e imprudente / con torpes chocarrerías / por echarlas de cadete, de tu posición abusas / y ultrajas gratuitamente/ aquello que en más estima
 /los hombres honrados tienen, / que es el terreno en que nacen / y en el que viven y mueren.

El doctor Padilla fue el poeta que con valor e ingenio logró cerrarle la boca al intruso y dejar boquiabiertos y jubilosos a los puertorriqueños, cuando le habló de igual a igual al español.

i8- Reduccion Caricatura

Imagen: Caricatura de Jose Gualberto Padilla. Lee el calce: El gran poeta ouertorriqueño Jose Gualberto Padilla (El Caribe). El ilustre autor de «Rosas de Pasión» nació el 12 de julio de 1829.

“Ten entendido, Palacio..

y no a la espalda lo eches

Que no cantarás victoria

Mientras el Caribe aliente;

Que no has de soltar la lengua; 

Sin que yo te la refrene:

Que no se ha de abrir tu boca 

Sin que yo no te la cierre, 

Y que vengas donde vengas

Siempre me hallarás de frente;

Que no he de ceder el paso

A un villano mequetrefe,

Difamador por costumbre,

Por índole maldiciente

Desvergonzado por vicio,

Sarcástico por juguete;

Culebra por el carácter 

Por el oficio serpiente…

En este cuadrilátero literario, Palacio no se esperaba un contrincante que lo dejara noqueado en la lona de las letras.

“Que en esta cuestión solemne 

hemos de reñir entrambos

como dos gallos ingleses 

tu atacando a Puerto Rico, 

yo defendiéndolo terne,

hasta quedarnos sin plumas 

sin alas y sin copete”

Palacio se burló hasta de nuestra comida, pero El Caribe le contesta con razón:

..¿acaso tu olla podrida

es como nuestro mofongo?

Pues yo te afirmo que no,


y que entre mofongo y olla,

 de nuestra vianda criolla


es en justicia la pro.

Más si en esto hay quien reclame,

 no en ello gastemos fuerzas;

 come tú coles y berzas,


nosotros plátano y ñame. .

Y cuando Palacio se burló de la vagancia de nuestro campesinado, El Caribe le habló en voz muy alta para defenderlo e interpretarlo:

Morir de inercia… ¡Mentira!

bajo nuestro sol de fuego

damos al solar el riego

que nuestra frente transpira.

Ve  nuestra vasta llanura

cubierta de dulces cañas;

nuestras feraces montañas

llenas de óptima verdura.

Mira en el abra el café

y de la loma en la gualda

el tabaco por la falda,

el plátano por el pie. …

Pero si al fin tu mania

Es trabajar en exceso

Vente aquí por medio peso

Y una ración cada día

Pero Padilla, también le advirtió a la clase adinerada del país que recibió, festejó y homenajeó a Palacio hasta el cansancio, a no confundir la hospitalidad con el servilismo. Y advierte de las consecuencias de la “odiosa adulación”. La lección es tan oportuna como vigente:

Mas no te falta disculpa / En este enojoso asunto, / 
Y bien meditado el punto No es tuya toda la culpa. No es tuya no, la mancilla; / 
Que aquí lo mismo que en Flandes, Los grandes sólo son grandes para aquel que se arrodilla. Con eso aprendan tal vez, / algunos de mis paisanos, / 
a no andar besando manos y a tener más altivez. / Con esa dura lección / huyan quizás del abismo / del hediondo servilismo / y la odiosa adulación.

i7- Busto JG Padilla

Imagen: Busto de Jose Gualberto Padilla.

No nos debe extrañar que en época tan peligrosa Padilla se atreviera a defendernos cuando Manuel Fernández nos revela rasgos de su carácter: “Padilla era de carácter enérgico y generoso, muy altivo con los engreídos de fortuna o de poder, y franco, liberal y tolerante con los demás; constante con el trabajo, compasivo con los infelices y heroico en la lucha combatiendo el dolor ajeno

Padilla abordó infinidad de temas en la polémica, pero la misma finaliza cuando defiende con vehemencia al negro y afirma que los negros valen más que algún “Cáucaso”, o sea hombre blanco. «Ayer cosas… hombres hoy, / esclavos ayer, hoy libres,/1
no el arma contra ellos vibres/ por lo que a decirte voy. / Viendo por la vez primera/ del sol los puros destellos, / no son responsables ellos de su historia lastimera. Aguarda que el porvenir /
les dé nombre justo y digno. /.. entre tanto sé benigno
con quien empieza a vivir. Y aquí estas páginas cierro /pues cumplí con mi linaje/ en ultraje por ultraje/ dándote hierro por hierro.  Diciembre, 1873

El testimonio de Mariano Abril, en 1914 en el periódico La Democracia corrobora la influencia de sus versos:

En todos los hogares se recitaban aquellos vibrantes e irónicos versos, en el que palpitaba el espíritu de un rebelde y la indignación de un patriota… Eran aquellos tiempos de reacción ultramontana y el gobierno encarcelaba o deportaba a todo el que hacía alardes de ideas liberales, fuera puertorriqueño o peninsular. Recientemente estaban las deportaciones de Betances y Ruiz Belvis y las prisiones de Blanco, Cells, Goyco y otros patriotas. Por eso causaron asombro primero y regocijo después, aquellos versos mordaces y agresivos con que El Caribe salió a la palestra devolviendo al poeta español sus chistes y diatribas, versos que no circulaban ‘ocultis’ como alguien ha dicho, sino que se publicaron en periódicos de la isla y de Cuba..»

El Caribe resultó ser un contrincante temible e insuperable, lo que le ganó fama y admiración. “Manuel del Palacio no pensó jamás que hubiese en nuestro país un hombre del temple de El Caribe, Palacio vino por lana y salió “trasquilao».

etiqueta ron El Caribe Retocada Para Web El Caribe

El uso de la imagen del poeta en una etiqueta de ron a más de veinte años de su muerte, afirma la popularidad e influencia de sus versos

El Caribe fue el primer gran trovador nacional de protesta social, fue protagonista de lo que hoy los jóvenes llaman la “tiraera”. Su canto combativo caló hondo en el alma colectiva porque sus acertadas, y oportunas contestaciones se expresaron de forma valerosa, patriótica y divertida. Tan valerosas que le costaron la cárcel.

El Caribe, como decía Salvador Tió, “fue uno de esos escritores que obligó a Puerto Rico a verse a sí mismo, a irse definiendo como un paisaje según va saliendo de las sombras.”

La poesía de Padilla asumió su destino. Contrario al estilo romántico, no le interesó escribir de temas europeizantes. Se identificó con la antillanía, lo que nos definía y contrastaba con lo español. Es con gozo patriótico que debemos espantar el olvido y conocer esta importante pieza de nuestra resistencia que nace del amor a la Patria, sin la cual, como escribiera el poeta José Martí, “ningún hombre puede vivir feliz, ni el pobre ni el rico, ni el negro ni el blanco”.

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