Apóyenos
Suscríbase a nuestra página

Entre su correo electrónico y reciba nuestros escritos.

Tiempo de lectura 3 minutos

Por: Andrés Sanfeliú Cruz. IG: @el_cayito | FB: @elcayitohttps://i1.wp.com/eladoquintimes.com/wp-content/uploads/2021/01/el-cayito-logo.png?resize=100%2C100&ssl=1Los holandeses trajeron a sus colonias el cafeto de Etiopía. De allí los franceses llevaron granos, como contrabando, a la Guyana Francesa. Desde el 1720, se sembraba en todas las Antillas francesas, en particular Haití. Los franceses y holandeses prohibieron bajo pena de muerte su exportación, pero no la pudieron contener. De Haití llegó como contrabando a Cuba y Puerto Rico (en 1736), donde inicialmente se cultivó como arbusto ornamental y con fines medicinales. El café, por ende, era un cultivo clandestino y se propagó rápidamente ya que, a diferencia del azúcar, se podía sembrar sin necesitar grandes extensiones de terreno, maquinaria compleja, o mucha mano de obra.

El azúcar, era una siembra aristocrática, que requería mucha inversión de capital. El café lo podían sembrar todos, y era parte del cultivo de subsistencia, al igual que el plátano, el ñame, la demajagua, y el tabaco. Pero estos agricultores de subsistencia no tenían el derecho a las tierras que cultivaban. Eso era privilegio exclusivo de los hateros y ellos querían mantenerlo así. Los campesinos se pasaban mudando de un lugar a otro para evitar la persecución de los oficiales y de los propietarios de los hatos, quienes querían convertirlos en peones o dependientes. A las dos décadas de su introducción en la isla, ya era uno de los cultivos principales y de los más exportados como contrabando.


Anuncio


Eventualmente los hateros y los oficiales se fueron dando cuenta del valor del café. Los hatos eran demasiado grandes para la cantidad de ganado y madera que producían. Así que poco a poco los fueron demoliendo, convirtiendo sus tierras en terrenos agrícolas. Estas demoliciones no eran cualquier cosa. Unas ordenanzas antiguas, conocidas como la pesa, obligaban a todos los hatos a enviar cierto número de reses al año a San Juan. Los hateros tenían que asumir el costo y el riesgo de transportar el ganado (que se hubiera podido vender a contrabandistas) a la capital a venderlos al precio establecido por el Cabildo de San Juan.

En el 1778 se les concedió a los habitantes de Puerto Rico la propiedad de las tierras que cultivaban a cambio de un impuesto, que se utilizó para vestir a los milicianos. Esta distribución de tierras se hizo lentamente y duró hasta principios del siglo XIX. En el 1758 se había pasado una medida parecida que nunca se llevó a cabo. De estas medidas surgieron otros problemas. Le iban a quitar tierras a quienes no las cultivaran, Además querían que nadie tuviera más tierra de la que podía utilizar. Surgieron grandes disputas con terratenientes que tenían grandes extensiones de tierra que les alquilaban a los campesinos. Ese mismo año, el rey de España confirmó la propiedad legítima de tierras y autorizó a los labradores a cultivar los productos clandestinos, como el café.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Traductor
Próximos Eventos
abril 2021
¡No hay eventos!
Cargar más

Recientes