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Historia

Una mirada a las mujeres españolas y taínas durante el periodo de la conquista española

Por 6 min lectura
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Nota de redacción: El siguiente artículo está basado en la Tesis Doctoral “Las aportaciones sociales y periodísticas de las mujeres en Puerto Rico: desde la llegada de la imprenta en los primeros años del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX”, presentada por Lizbeth L. Rivera López, bajo la dirección de la Doctora Doña Isabel Tajahuerce Ángel en Madrid, España 2016 y publicada por la Universidad Complutense de Madrid.

Imágenes e ilustraciones representativas: Cortesía del Archivo de Fotografía del Archivo General de Puerto Rico adscrito al ICP.

Es indudable que el encuentro realizado entre culturas casi opuestas, la europea y la amerindia, significó el constante cambio de las sociedades americanas. La llegada de los europeos representó el comienzo de un cambio drástico en las sociedades amerindias.

Su llegada, simbolizó para los amerindios la imposición de un pueblo, dominándolos. La supremacía fue completa a través de la religión, cultura y sociedad. El sufrimiento de los amerindios fue intenso, al ver la desaparición de la casta que hasta ese momento conocían. No podemos olvidar que fue una inteligente y astuta mujer, Isabel I de Castilla, quien financió los viajes de Cristóbal Colón a América.

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Según el investigador especializado en las relaciones entre España y América en el siglo XVI, Esteban Mira Caballos, con el Primer Viaje y la llegada de los españoles a América en 1492, las mujeres amerindias comenzaron a ser atropelladas de diferentes maneras.

Uno de estos abusos fue sexual. Estando a favor o en contra de estos encuentros en muchos casos, eran obligadas. Así lo demuestran documentos y se conoce que en las expediciones de Colón se capturaban o intercambiaban amerindios.

Puerto Rico fue “descubierto” por Cristóbal Colón en su Segundo Viaje en 1493, uno de los muchos viajes que no hubieran sido posible sin el apoyo de una mujer y poderosa reina. Según las investigaciones de Rosario Rubio de Orellana-Pizarro, el respaldo de Isabel I de Castilla al viaje de Colón fue clave en el descubrimiento de América.

Una de las intenciones principales de la Reina Isabel era la de comenzar inmediatamente a convertir en católicos a toda la población nativa de estas nuevas tierras. Claro, sin olvidar la búsqueda de oro, imprescindible en el sistema de comercio del tiempo. En este viaje llegaron las primeras mujeres españolas a Las Indias, ya que vinieron familias enteras en esta expedición.

El propósito del Segundo Viaje fue comenzar la colonización y cristianización de Las Indias.

Se cuenta, además, que durante este segundo viaje la comunicación era más fácil gracias a los indios que Cristóbal Colón tomó como suyos en el Primer Viaje, quienes aprendieron el castellano, fueron bautizados y regresaron como intérpretes en la segunda travesía. Las mujeres se les acercaron, buscando refugio y la posibilidad de viajar a una isla más al norte llamada Borinquén. Entrevistadas por los españoles e intérpretes, las mujeres taínas contaron sus experiencias al haber sido raptadas por los caribes, quienes constantemente atacaban a Borinquén. Más tarde, estos raptos serían sufridos posteriormente por las primeras españolas que se establecieron en la Isla. Los caribes eran los amerindios que habitaron las Antillas menores. Al ver sus poblados por primera vez, los españoles divisaron huesos humanos.

La tesis publicada detalla que Scarano, además, comenta que durante la colonización de Puerto Rico los caribes constantemente atacaban a los taínos, con la intención de dominar la Isla. En el momento de la llegada de los españoles a Puerto Rico, la Isla era una tierra fronteriza entre taínos y caribes. Luego de estos ataques, con el fin de apoderarse, raptaban a las mujeres taínas. Estas batallas se sentiran profundamente por los españoles en la primera etapa de la colonización de Borinquén.

Una mujer común española de finales del siglo XV tenía la vida delineada. Las opciones no eran muchas, incluían casarse, ir a un convento, convertirse en criada o dedicarse al mundo de la prostitución. América recibió todo tipo de mujeres, desde nobles e hidalgas, criadas, trabajadoras y prostitutas. Bajo este panorama sobresalieron algunas que llevaban las aventuras en las venas. En esta época una mujer podía ser rebelde simplemente por el hecho de vivir sola, leer o intentar hacer algún trabajo considerado de hombre.

Las mujeres españolas primero estaban bajo el control de sus padres y luego bajo el de sus esposos. Después del matrimonio, las mujeres necesitaban del consentimiento legal de su marido para comprar, vender y participar en la sociedad. La esposa, como madre, después de la muerte de su marido, ejercía patria potestad sobre los hijos. Una vez en América, por el simple hecho de ser blancas, tenían una ventaja sobre las amerindias. Ser blanca significaba tener estatus social, pertenecer a la clase alta.

La mayoría de las mujeres españolas que se establecieron en América lo hicieron en México o Perú. Lugares, que se conocieron como ricos por la cantidad de oro, plata y piedras preciosas que poseían. Según explica la historiadora y profesora emérita del departamento de Historia de Arizona State University Asunción Lavrin: “El primer y pequeño contingente de mujeres peninsulares que llegó a las islas del Caribe fue como colonizadoras y esposas”.

Por lo tanto, la mayoría de los conquistadores españoles emigraban solos. Esto creó un problema de abandono de esposas y familias en España. Al mismo tiempo que se unían a nuevas parejas en América, se estableció que los hombres casados viajaran a las colonias con el consentimiento de las esposas. El matrimonio en el nuevo continente se convirtió en el pilar de la sociedad establecida por España. Esta era la manera de mantener la colonización y la estabilidad de la Corona.

Mezcla de razas…

La llegada de mujeres españolas al Nuevo Mundo no evitó que continuara la mezcla de las razas. Pues en muchos casos los hombres españoles mantenían a una esposa y unas cuantas concubinas taínas, desarrollándose las primeras mezclas en América. Además, continuaron los viajes de hombres solos a América. En el siglo XVI se fomentó la mezcla de razas como medio de dominio entre los españoles e indígenas en las colonias americanas.  Las mujeres españolas fueron el lazo más poderoso para unir al conquistador con sus tierras. La mayoría de los nombres y gestas de las mujeres llegadas en intensos y difíciles viajes han quedado, lamentablemente, en el anonimato.

Foto: Obra “De Albarazado e India nace Barcino”. Archivo Periódico El Adoquín.

En 1508, Puerto Rico se colonizó por Juan Ponce de León, quien también fungió como el primer Gobernador de la Isla. El conquistador se casa con una taína de la República Dominicana bautizada por lo españoles como Leonor. Sus descendientes serían mestizos y terminarían estableciéndose en Puerto Rico.

Juan Ponce de León viajaba con hombres procedentes de Castilla y Andalucía. Inicialmente la actitud hacia los españoles fue una de admiración, amistad, subordinación y asombro. Ponce de León al poco tiempo de establecerse en la Isla, entendió que era necesario el trabajo de las mujeres indígenas en el proceso de colonización. Vio a estas nativas como las ideales para trabajar en las haciendas agrícolas y la minería. El tomar a estas mujeres de la costa oriental, desembocó un levantamiento de los taínos contra los españoles. Ponce de León observó la capacidad organizativa y laboral de las taínas y, por esto, las prefirió sobre los hombres.

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