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El Adoquín Times

Un día de los padres con Manuel Cidre

Un día de los padres con Manuel Cidre
junio 15
00:04 2016

Celebrando la familia y el esfuerzo empresarial

Por: Marcos Del Valle

El Adoquín Times 

Por lo general los elementos necesarios para una buena celebración del día de los padres son estar en casa, rodearse de su familia y seres queridos, y una buena barbacoa.   Para la familia Cidre no es lo contrario y estar juntos en una ocasión tan especial es de suma importancia.  Manuel Cidre y su esposa Anabelle invitaron a El Adoquín Times a una reunión familiar para dialogar sobre su trayectoria empresarial y social.

Para Manuel Cidre, su familia es el núcleo en este gran día de celebración.  Anabelle y Manuel coincidieron en la vida luego de un pasado matrimonio cada uno con uno y tres hijos respectivamente, uniéndolos en familia a través del amor y la igualdad.  Luego de veinte años de casados, Anabelle Cidre ha sido para Manuel su norte y la persona que más él admira.  Con sus siete nietos, hijos y sus respectivas esposas, celebran este día tan maravilloso juntos en familia.

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Foto por: Four Two Photography. En la foto: Anabelle Cidre con su nieta Alejandra Isabel

Manuel Cidre cuenta cómo siempre ha sido el padre de sus hijos, no su amigo.  Ha mantenido su postura de padre aunque al igual ha tenido una excelente relación con ellos.  Recuerda cómo “los ha herido con la verdad, pero nunca los ha destruído con la mentira”.  Los enseñó a trabajar no con un látigo, sino con su ejemplo. Le mostró como aprovechar las oportunidades y también le inculcó que en la vida hay que trabajar “desde abajo”.  Como resultado, se siente hoy extremadamente satisfecho y orgulloso de sus cuatro hijos.   Recordando momentos especiales durante un día tan importante, Manuel Cidre, también conocido como “Manolo”, no puede evitar contar cómo sus padres le enseñaron a él y su hermano a que tenían que aprender a resolver todos sus problemas desde jovenes.

Criado en Arecibo, Cidre entró a la universidad luego de graduarse de escuela superior a los dieciséis años y comenzó su carrera en empresas aunque le hubiese gustado además ser un historiador o abogado.  Antes de graduarse de su barchillerato ya tenía a una farmacéutica interesada en reclutarlo en un momento donde existía la efervecencia de oportunidades en Puerto Rico.  Con su modo de trabajar -el cual se dirige a mantenerse innovador, relevante y diferente- estableció un nuevo proyecto de cobro en la compañía, que luego se utilizó en todo Puerto Rico.  Cuando creyó tener la capacidad para aspirar a un ascenso, y luego de una evaluación en la farmacéutica, no se le concedió la oportunidad por la razón -entre otras- que su automóvil no estaba en condiciones aptas.  Manuel, molesto con la situación, renunció a su trabajo ese día pero resalta que si pudiera haberlo hecho de nuevo, escucharía mejor aquella evaluación y hubiera mejorado los puntos que le señalaron.  Un consejo que le puede dar Cidre a cualquier persona que se lance como pequeño empresario, es que “para ser un gran empresario, se debe ser primero un gran empleado”.

Luego, Cidre decide experimentar en un área diferente de trabajo y consigue empleo como mesero.  Al principio fue un “busboy” llevando pan y agua a la mesa de los comensales.  A la semana faltó al trabajo otro de los mozos y lo ascienden a este puesto.  Luego de dos meses trabajando en la pocisión, ya era capitán de mozo en un restaurante muy prominente en San Juan.  Logra este avance similar a como comenzo en la Farmacéutica, siendo innovador, relevante y diferente. Tiempo después, su padre -quien tenía un restaurante en Arecibo llamado El Farol- se enfermó, lo que llevó a Manuel Cidre a trabajar en el negocio de su familia.  A diferencia de su padre, Manuel creía en el valor añadido del servicio que debe tener un restaurante y rápidamente le añadió los componentes de innovación, relevancia y diferenciación al negocio.  Gracias a esto, aumentaron las ventas del local hasta que dos años después su padre regresó a trabajar. En este momento fue cuando Cidre decidió comenzar su primer negocio de panadería.

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Foto por: Four Two Photography. En la foto: Manuel Cidre con su nieto Guillermo Antonio

Como parte de su investigación antes de abrir el local, fue a visitar todas las panaderías que existían alrededor de Arecibo.  Sin ningún capital, abrió en 1978 su primera panadería llamada Los Cidrines, en honor a su hermano y a el, a quien su padre los llamaba por ese nombre.  Al abrir Los Cidrines, Cidre mejoró todos los puntos que encontró que faltaba en las demás panaderías, incluyendo mover el producto cada veinte minutos para que estuviera siempre fresco; el dulce que sobraba a diario se lo donaba a una iglesia, así amanecía su negocio con dulces frescos, aparte de mantener su establecimiento bien pintado y con aire acondicionado.  Esa diferenciación causó una acogida muy exitosa a tan solo cinco meses de haber comenzado su panadería.

Luego de lograr el éxito de convertir a Los Cidrines en la panadería numero uno en el área norte de la isla, Cidre recuerda cómo la construcción de un expreso cerca del local causó que las personas comenzaran a desviarse, afectando así el tráfico hacia su negocio. Según Cidre, una persona siempre debe estar listo para las oportunidades y no esperar por la oportunidad para estar listo.  Con el cambio de flujo de clientes decide que tiene que crecer su negocio o  despedir empleados.  Éste escoge crecer su negocio y desarrolla uno igual con las mismas características en San Juan. Trajo el mismo concepto exitoso de Arecibo y en San Juan tuvo mucho más éxito al ofrecerle al público un servicio el cual era limitado en el comercio de la capital en aquel entonces.  Con mucho esfuerzo se convierte entonces en una de las mejores alternativas en el negocio de panaderías en todo Puerto Rico.  Luego, los hermanos prueban su suerte en una segunda tienda en Arecibo para así tener un total de tres tiendas.  Creyendo ya tener el conocimiento completo, deciden abrir una cuarta panadería en Bayamón la cual no tuvo éxito, dado a que faltaba alguien de confianza para correr la Panadería.

Luego del paso del Huracán Hugo en 1989, Los Cidrines no pudo abrir sus puertas. Esto no por los daños causados, sino porque ningún panadero se presentó a trabajar ese día. Esto provocó que la Panadería decidiera centralizar su producción en Arecibo y de allí comienzan a fabricar todo el producto para sus diferentes locales.  De este proceso y de un sobrante de producción es que nace el servicio “1-800-DAME-PAN”, llevando el producto de pan caliente a los negocios pequeños.  Con el pasar del tiempo se construye una red de pequeños comerciantes que estaban sirviendo un producto con la calidad y el nombre de Los Cidrines sin la maquinaria ni la fuerza de trabajo de una panadería tradicional.  Luego, grandes cadenas de supermercados comenzaron a querer adaptar ese mismo concepto que creó Los Cidrines. Esto hizo de la compañía una planta que suplía a grandes supermercados convirtiéndola no solo en una panadería tradicional, sino en una panadería que evolucionó de un pequeño negocio a una estructura industrial que hoy suple a más de cuatrocientos puntos de venta en Puerto Rico, y así mismo exporta su producto a Estados Unidos y Centro América.   Por esta razón Cidre sabe que todo comerciante empieza siendo pequeño, y lo que hace que un negocio se desarrolle es el compromiso de sus fundadores de ir más allá, no conformarse. La estructura de un negocio es un aspecto sumamente importante para el pequeño y mediano comerciante.  Parte de esto es pensar cómo ese negocio puede evolucionar y diversificarse en el futuro. De esta manera Manuel Cidre aprendió a siempre hacer las cosas bien, llevando su esfuerzo de innovación, relevancia y diferenciacion a través de su vida, probando que todo su esfuerzo y sus errores han valido la pena ya que “las consecuencias de lo que tu haces, están muy ligadas a la consistencia con que tú luches por lo que crees”.  

Estos atributos que lo han acompañado toda su vida, hicieron que por los últimos quince años “Manolo” desarrollara una responsabilidad social y empresarial.  Desde el 2003, Cidre ha formado parte de organizaciones sociales y empresariales como presidente, director o colaborador de estas.  Entre estas, figuran la Asociación de Productos de Puerto Rico, la Asociación de Industriales, la Alianza para el Desarrollo de Puerto Rico, la Fundación Comunitaria, Iniciativa Comunitaria y la Universidad Católica (Junta de Síndicos), entre otras.      Luego de toda esta trayectoria y de un año de evaluar cual sería su próximo paso -después de haber rechazado oportunidades de formar parte del mundo de la política partidista- decide presentarse como candidato independiente para la gobernación de Puerto Rico no afiliado a ningún partido, no ideológico, con un enfoque particular en transformación, administración, rendición de cuentas, participación ciudadana y lealtad al pueblo. Hoy día, Manuel Cidre consiguió ser el primer aspirante independiente en la historia de Puerto Rico a la gobernación, certificado por la Comisión Estatal de Elecciones.  Cidre espera seguir con su labor de innovación, relevancia y diferenciación en el próximo paso que ha tomado en su carrera.

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Foto por: Four Two Photography. En la foto: Manuel y Anabelle Cidre junto a su familia. De izquierda a derecha:

Omar Alejandro, Cristina Isabel, Mateo José, Anabelle Cidre con Alejandra Isabel en sus brazos y Pedro Andrés.

Detras del sofa de izquierda a derecha: Erica Reyes, Juan Mateo, Ruthy, Manuel Alberto, Manuel Jesús y Manuel Cidre con Guillermo Antonio en sus brazos.

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