Una visita a la Iglesia San José: ¿Por qué tanto la demora?

Iglesia San José
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Tiempo de lectura 7 minutos
Por: Carlos Vélez, Cand. Grad. B.A. en Historia, UPR-RUM

Recientemente tuve la oportunidad de visitar la Iglesia San José. Esa misma iglesia al lado del tótem del Viejo San Juan, que parece que llevan toda una eternidad restaurando. Gracias a la ayuda de Fray Alfonso Guzmán, ofm, y la atención del arquitecto Sebastián Feliciano y el supervisor Víctor Rivera, pude apreciar la estructura y entender por qué el proceso de restauración ha sido uno tan largo. Aquí, pretendo darle una degustación de lo que pude aprender de ella y lo que ha provocado que la estructura se haya demorado tanto en abrir. Además, espero ofrecerles a los lectores el empujón necesario para que vayan y disfruten de esta cuando ya se encuentre abierta al público.

Primeramente, hay que hacer unas aclaraciones. Aunque hoy día se considera que la Iglesia San José y la estructura adyacente (hoy día la Galería Nacional de Puerto Rico) sean dos estructuras independientes, originalmente no fue así. A principios del siglo XVI, cuando llega la Orden de Predicadores (Dominicos)a Puerto Rico, el primer gobernador de la isla, Juan Ponce de León, donó los terrenos a los frailes para que construyeran su sede. Una estructura de plano rectangular sería utilizada para las necesidades domésticas (cocina, dormitorios, bibliotecas) y la iglesia como sede espiritual.

Estas dos estructuras forman un convento (cerca de las zonas urbanas), no un monasterio (en la zona rural) como erróneamente se ha denominado. El convento proveía un ambiente propicio para una vida mixta entre la contemplación (estado espiritual de reflexión) y el apostolado activo (actos de caridad y enseñanza). Con esa idea en mente, para el 1523, los Dominicos comienzan la construcción del convento, el cual nombraron Santo Tomás de Aquino, convirtiéndola en la estructura más antigua de Puerto Rico. Sin embargo, no fue hasta 1532 que los cimientos de la iglesia conventual, al patronato de Santo Domingo, se colocaron.

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Transepto y boveda estrellada en el altar mayor
La Iglesia San José no se construyó en solo unos pocos años, como hoy día vemos (por lo menos en otros países); sino que fue un proceso lento. Primeramente, la parte posterior de esta es la más antigua, la cual data, aproximadamente, del 1539. Aquí podemos ver las influencias de la arquitectura gótica: como es la bóveda del transepto y la bóveda estrellada del altar mayor.

Las nervaduras y claves que crean esta escena son comparadas con las de las iglesias góticas en Europa. Así que, no tenemos que ir y cruzar el océano para poder apreciar este tipo de arquitectura (pero que esto no te detenga). Además, debajo del altar mayor encontramos la cripta de la familia Ponce de León, en donde el mismo Juan Ponce de León fue enterrado entre 1521 al 1555 (se desconoce la fecha exacta de su entierro), pero luego fue movido a la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista en 1908.

La próxima fase de construcción se estima que fue entre 1635 y 1639, en la cual se construyó el primer segmento de la nave y la capilla de Nuestra Señora del Rosario. Existe confusión sobre cuál de las dos se construyó primero o si fueron creadas al mismo tiempo: esto sigue en debate. Una intervención en 2008 de la bóveda de la capilla reveló murales de sirenas. ¿Sirenas en una iglesia? Así es. En la España del siglo XVII, la Virgen del Rosario fue considerada protectora de los marineros contra las bestias de los mares (siendo la sirena la tentadora de estos).

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Una de las cuatro sirenas en la capilla de la Virgen del Rosario

Además, debajo de esta capilla se encuentra la llamada “cripta de los gobernadores”, donde, según se especula, están enterrados alguno de los gobernadores del tiempo español. Tiempo más tarde, en el 1640, se eleva la capilla de Nuestra Señora de Belén o de la Leche. Esta devoción fue traída por el primer obispo de la isla, Alonso Manso, el cual llegó con una pintura de esta. Pero no fue hasta el siglo XVIII, que sería considerada patrona y protectora de la ciudad de San Juan.

¿Qué pasó? Les explico: durante el asedio del corsario Abercromby en el 1797, el arzobispo de la isla ordenó que se hicieran rogativas todos los días. Los capitalinos, con antorchas y velas, pasaban la noche rezando y cantando a la Virgen de Belén para que le diera auxilio. La devoción dio fruto, y la flota del corsario inglés se retiró. Producto de ello, la pintura que Manso trajo, fue reproducida muchas veces por el pintor José Campeche. Más tarde, un exvoto del pintor atribuye la victoria de los sanjuaneros a la intercesión de la Virgen de Belén. Lamentablemente, la pintura original fue robada en el 1972, sin dejar rastro. ¿Dónde está? Nadie sabe. Se especula que puede estar en una colección privada o pérdida en inventarios. Solo quedó una astilla, que se mantiene resguardada en un relicario.
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Cripta de los Gobernadores

Ya para el 1773, la nave se extendió y se colocó una bóveda de cañón. Igualmente, la fachada exterior que vemos hoy fue construida. Además, se extendieron partes de las dos capillas principales. Luego, para 1859, la iglesia pasa a la Compañía de Jesús (Jesuitas), los cuales deciden cambiarle el nombre a Iglesia San José. Un año más tarde, la fachada oeste se completa, dándonos la estructura que vemos hoy día. Solo tardó, aproximadamente, 328 años para que esta se completara. Increíble, ¿no? Eso sin contar las incontables remodelaciones interiores: los muebles, retablos, imágenes, pintura; que sufrió la iglesia en sus ya próximos 500 años.

Ahora, ¿Por qué se ha tardado la remodelación? Ya has leído parte de la respuesta: fue tan lento el proceso y tan variados los estilos, materiales y procesos de construcción que es imposible hacer una restauración de lo “original”. El equipo de restauración, al no contar con planos de la estructura, tenía que primero estudiar la Iglesia antes de poder empezar a trabajar. Es como diagnosticar un enfermo. De esos estudios, los arquitectos fueron aprendiendo de la Iglesia y sobre las variadas formas en que esta se construyó. Un ejemplo de ello fueron las vasijas encontradas entre las bóvedas, las cuales separaban el techo del plafón, y dos ventanas en la fachada principal. Otro ejemplo serían los distintos usos de materiales de construcción encontrados en la capilla de Belén, desde sillería, ladrillos y mampostería.

Luego de diagnosticar al enfermo, se procede a curarlo. Los restauradores imitaron las mismas técnicas usadas hace siglos para poder devolverle el lustre a la Iglesia San José. Ejemplo de esto es la utilización de cal para el empañetado de las paredes. La cual primero debe estar en agua un mes (se “ahoga”) para luego dejar envejecer por lo menos un año. Después, se debe cubrir la pared de una capa fina de esta cal y dejar que seque para luego poder repetir esto unas cuatro veces aproximadamente.

Si las condiciones son óptimas y se realiza bien el proceso, la pared quedará lisa y libre de humedad. Pero, Puerto Rico tiene un clima variado y la mucha humedad impide que este proceso se haga solo una vez. Esto provoca que en las paredes se creen manchas de humedad, que luego hacen que las capas de cal se agrieten y luego caigan. Los restauradores tienen que volver al mismo proceso tedioso hasta que la pared retire toda la humedad acumulada (una pared rechazó la cal tres veces). Este proceso puede tomar años, y retrasan los demás procesos de restauración.

Igualmente, si se descubre un yacimiento o alguna anomalía en la estructura debe ser estudiada y documentada antes de seguir con la restauración. Esto pasó con el descubrimiento de ventanas y rejas en la pared adyacente al antiguo claustro. Se especula que eran utilizadas como confesionarios, en donde el laico se arrodillaba en la ventana y el confesor escuchaba al otro lado. Cada uno de estos encuentros enriquecen la historia de la Iglesia San José, pero también perjudica las obras de restauración.

A pesar de las pausas, ya la Iglesia San José se encuentra en su última fase de restauración. Imágenes y decoraciones ya se están colocando; algunas imperfecciones están siendo arregladas y el equipo está ya por concluir. El sacrificio de años ya está por dar frutos. Su inauguración está pautada para el 19 de marzo de este año y próximamente estará abierta al público diariamente. Ahora te toca a ti descubrir este icónico patrimonio. Ya que conoces un poco de su historia y su arduo proceso de restauración, sumérgete a conocer más sobre ella. Cuando tengas la oportunidad de visitarla, recuerda apreciar cada rincón de ella: considérala, no solo patrimonio puertorriqueño, sino de la humanidad.

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1 comentario en “Una visita a la Iglesia San José: ¿Por qué tanto la demora?”

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