Historia del Viejo San Juan | Mobiliario del Museo Casa Blanca: Bargueños

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Por: Carmen Alicia Morales

El bargueño (en la sala de Casa Blanca) se destaca por la riqueza decorativa de su borde superior que le da un aire de altanería a manera de una imitación de corona real.

Luis Rodríguez Morales, exdirector ejecutivo del Instituto de Cultura de Puertorriqueña, en un artículo del periódico el The San Juan Star el 5 de enero de 1975, reseñó la apertura de Casa Blanca y sus jardines.  El mobiliario del museo fue escogido consultando al diseñador, pintor, grabador y escultor español, Rafael Seco Humbrías (1925-2010) que había sido invitado a Puerto Rico, originalmente, por José Alegría (hermano de Ricardo Alegría) en 1959, para ambientar los interiores del Hotel El Convento.  El hotel contiene una reproducción del mobiliario del siglo XVI que fue artesanalmente ensamblado para las necesidades de sus habitaciones y áreas comunes.  No obstante, el Museo de Casa Blanca contiene una valiosa selección de piezas antiguas del siglo XVI al XIX que fueron localizadas y compradas entre 1959 al 1972 en casas de antigüedades de diferentes ciudades españolas.

La Real Academia de la Lengua describe la palabra “bargueño” como un mueble utilizado como escritorio con cajones pequeños y gavetas tallado en madera con incrustaciones de hueso, nácar, carey y/o marfil.  Por lo general, siempre se encontraban sobre una mesa con la cual hacían juego y se ponen de moda durante una segunda mitad del siglo XVI.  Tienen asas muy útiles que se encuentran a los lados y sirven para ser transportados.  La palabra bargueño viene de Bargas, una localidad española de la provincia de Toledo.  Bargas se distinguió por el diseño y construcción de bargueños muy apreciados por las familias nobles debido a que sus muebles cultivaban las labores de taracea e incrustaciones de marfil enriqueciendo en esa forma las maderas de pino o nogal con que se hacían.


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El bargueño (en la sala de Casa Blanca) se destaca por la riqueza decorativa de su borde superior que le da un aire de altanería a manera de una imitación de corona real. Los cajones aparecen labrados con imaginería sobrepuesta de enredaderas concebidas en cobre que emanan del centro de las gavetas dónde se incorpora, para su utilidad y seguridad, cerraduras ocultas. La imagen del centro tiene los atributos característicos de San José son la vara florida que puede representar el almendro, suplantada en ocasiones por una azucena o lirio, símbolo de pureza y castidad.  El bargueño descansa sobre cuatro patas redondas de madera abrazadas por dramáticas garras esculpidas en cobre cuyo propósito es armonizar, embellecer y establecer un balance visual con el material utilizado en la parte superior.  El mueble además hace juego con una mesa de patas torneadas en madera con encrucijada de metal, típica de una segunda mitad del siglo XVI, para contrarrestar el peso, a la usanza de los escritorios del siglo XVI.

El bargueño descansa sobre cuatro patas redondas de madera abrazadas por dramáticas garras esculpidas en cobre cuyo propósito es armonizar, embellecer y establecer un balance visual con el material utilizado en la parte superior.

Un segundo bargueño, un tanto más pequeño, se encuentra en el cuarto dormitorio del museo. No existe documento sobre su adquisición de parte del ICP, sin embargo, este es el tipo de mueble que utilizaban las damas para mantener capitulaciones matrimoniales, testamentos, libros de oraciones y epistolarios amorosos.  Exhibe patas torneadas y los diseños de arcos que a manera de palmeras han sido plasmados en sus gavetas.  A diferencia del bargueño de la sala, este se distingue porque tiene una sola cerradura, típica de la envergadura de seguridad que desarrollada durante los siglos XVI al XVII y es evidente en los escritorios y arcas que se popularizan durante este periodo de tiempo para transportar documentos.  No tenemos constancia documental de que llegaron bargueños o escritorios a Puerto Rico durante la primera mitad del siglo XVI, sin embargo, existen apuntes documentados en los Documentos de la Real Hacienda de que en el Cabildo y Hacienda (llamada Casa de la Contratación): se utilizaron arcas de las tres llaves para asegurar reales cédulas y dinero.

Las estancias de la Casa Blanca mantienen cuatro arcas colocadas en: la entrada, la sala y dos de los cuartos destinados a servir de dormitorios. Todas las arcas están posadas sobre un pie que sirve de apoyo y aumenta su valor artístico porque cuida e incrementa su protagonismo dando altura, las levanta del piso y las protege de la humedad y las sabandijas. El arca que se encuentra en la entrada es un arca de las tres llaves que exhibe una hermosa cadena.  Fue comprada en 1963, por un valor de $275.00 (valdría hoy día cerca de $2,325.92) en Donin’s Arms Museum (no se tiene documento para comprobar lugar exacto de la compra).   La segunda arca es originaria de Italia central y pertenece al siglo XVI (se encuentra en la sala), la compraron al anticuario español Emilio Ruiz Martínez 1960, y costó $458.33 (valdría hoy día cerca de $4,007.46).  Está confeccionada en madera de nogal tallada a mano y en el centro tuvo un escudo de armas que ha sido borrado.  Existe además un cofre en hierro forjado con cabezas de clavos y correas en hierro alrededor. No se tiene fecha de adquisición, sin embargo, tiene que pertenecer al periodo durante el cual se obtienen las arcas entre 1960 al 1969 se observa un interés intenso en el tema de las arcas.

Podemos concluir que los bargueños y las arcas del museo de Casa Blanca fueron cuidadosamente escogidos en diferentes lugares de España para ambientar la casa de acuerdo con el costumbrismo de vida cotidiana señorial del siglo XVI.

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